Cómo montar un gimnasio en casa

¿Te gustaría tener un gimnasio dentro de casa, pero no sabes por dónde empezar? No te preocupes. Te contamos unos pasos muy sencillos para convertir una zona de la vivienda en el mejor rincón fitness.

El primer paso para crear tu gimnasio en casa es identificar el tipo de entrenamiento que harás. Existen numerosas aplicaciones de bienestar y salud que puedes consultar en canales de internet y, cada vez más, incluidas gratuitamente en los seguros de salud como podrás comprobar consultando este comparador seguros. Si entrenas en compañía, necesitarás espacio y, por lo tanto, una habitación lo suficientemente grande como para moverse sin hacerse daño. Si vas a entrenar solo será suficiente una habitación pequeña. También el tipo de ejercicios es un factor a valorar con atención. Si tu programa incluye movimientos grandes, de pie o móviles, tendrás que liberar el espacio a tu alrededor para actuar con libertad. Por el contrario, las sesiones que incluyen repeticiones en el suelo o ejercicios estáticos requieren herramientas y entornos diferentes.

La ubicación ideal para un gimnasio casero debe garantizar espacio, seguridad, privacidad y comodidad. Ya sea una habitación de invitados, un rincón de la sala de estar o el dormitorio, se necesita un espacio bien iluminado y ventilado. La presencia de una ventana garantiza una circulación constante del aire, útil para reducir el mal olor. Considera las ventajas y desventajas de cada habitación antes de elegir la mejor.

Privilegia espacios amplios como la sala de estar o considera la opción de mover algunos muebles a otro lugar para hacer espacio. De hecho, montar un gimnasio en casa también puede ser una oportunidad para reorganizar los espacios. Sin embargo, si ves que las habitaciones de tu casa aún no están listas para albergar un gimnasio, considera sacrificar algo: una mesa pequeña o un aparador que no uses.

La presencia o no de accesorios y maquinaria deportiva es la variable que condicionará mucho la elección del espacio. Por lo tanto, hay que asegurarse de instalar solo lo que realmente es indispensable para la actividad motora.

Entrenando en casa con aparatos y herramientas

Los aparatos y herramientas requerirán una organización meticulosa de los espacios. Existen tres tipos de entrenamientos, cada uno de los cuales incluye equipos diferentes:

  • Pesas y barras: Son entrenamientos que necesitan espacios amplios y ambientes protegidos, para evitar que herramientas tan pesadas dañen los muebles y los acabados.
  • Cardio: cinta de correr, bicicleta estática y pasos. Son herramientas muy voluminosas, pero, al menos, no tienen el riesgo de arruinar los muebles o el suelo.
  • Estiramiento: alfombras, bandas elásticas y bolas. Este es el tipo que requiere menos espacio y que puedes guardar al final de la sesión.

Siempre hay que comenzar con lo que es importante y que no se puede reemplazar con algo pequeño o entrenamiento de peso corporal.

Incluso en el caso de casas pequeñas no hay que desanimarse. Basta con elegir cuidadosamente lo que es esencial para tus entrenamientos y lo que no lo es. Opta por los entrenamientos de cuerpo libre o las herramientas pequeñas, plegables o que se pueden colgar, como las barras de tracción y las correas de suspensión.

Hacer deporte en casa no debe convertirse en sinónimo de accidentes domésticos y jarrones rotos. Con la aplicación de revestimientos a prueba de golpes y antideslizantes, harás que tu actividad deportiva en casa sea segura y cómoda.

Además de estos revestimientos, comprueba que el suelo no esté hecho de materiales poco adecuados para un entrenamiento: por ejemplo, la madera es resbaladiza y corre el riesgo de rayarse, mientras que el mármol en invierno es particularmente frío. En estos casos, las alfombras antideslizantes o los paneles de goma te permitirán entrenar con total seguridad y comodidad.

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