Cómo mantener una buena salud postural en el trabajo

Los trastornos musculoesqueléticos constituyen la mayoría de las patologías causadas por una mala postura en el trabajo. Este tipo de trastornos tienen degeneraciones que pueden derivar en hernias y dan lugar a no pocas reclamaciones a los seguros de riesgos laborales, por lo que conviene previamente elegir en un comparador seguros las coberturas suficientemente amplias y adecuadas. Sin embargo, bastarían unas pocas precauciones para cuidar y mantener una postura de trabajo correcta, con posiciones neutras que permitan la alineación natural de las articulaciones.

También son muy recomendables los ejercicios posturales específicos: tomarse un descanso de vez en cuando y realizar simples movimientos puede ayudar a nuestro cuerpo a relajar aquellas partes que sentimos más tensas y rígidas, dándonos alivio.

El método McKenzie

El tratamiento de los dolores de cuello y espalda debidos al mantenimiento de posturas incorrectas o a la realización de movimientos dañinos se puede abordar mediante el método McKenzie, desarrollado por el famoso fisioterapeuta neozelandés Robin McKenzie. Esta metodología tiene como objetivo hacer que el paciente sea completamente autónomo, proporcionando un programa completo de autotratamiento.

Es cierto que no todas las profesiones tienen el mismo nivel de estrés: la elevación manual de cargas pesadas, por ejemplo, provoca sin duda más estrés que el trabajo de oficina frente a un ordenador. Por eso es importante que la salud y la seguridad se concreten también en este caso, como en todos los demás, en actividades de prevención diseñadas a medida en el sector específico y en el lugar de trabajo. ¿Por qué no empezar ahora?

La postura correcta cuando se trabaja sentado

Las indicaciones clásicas sobre cuál es la postura correcta cuando se está sentado, independientemente de la actividad que se está realizando, son:

  • Mantener la espalda recta respetando las curvas fisiológicas y los hombros hacia atrás.
  • Mantener el cuello y la cabeza en posición vertical, alineados entre sí. Una ayuda importante para favorecer esta actitud es pensar en mantener las orejas alineadas con los hombros. Los estudios sobre el tema concluyen que doblar la cabeza hacia adelante en solo 15° ya duplica la presión en el cuello.
  • Evitar apoyarse en los reposabrazos de la silla o tomar, con la espalda, posiciones de flexión lateral prolongadas.
  • Mantener las rodillas dobladas a 90° y ajustar la altura de la silla para mantenerla ligeramente más baja que las caderas.
  • Dejar un espacio de libertad de 5 a 7 centímetros entre la parte inferior de los muslos y el borde de la silla. Esta actitud postural reduce la acumulación de presión en la parte inferior de los muslos.
  • Mantener los pies siempre bien apoyados en el suelo, lo que es más sencillo cuando se tienen las rodillas a 90°. Para favorecer el apoyo de los pies al suelo, se puede recurrir a un reposapiés.
  • Evitar sentarse con las piernas cruzadas, ya que limita la circulación sanguínea y vicia la postura general.
  • Realizar pausas, al menos, cada 30 minutos. Permanecer sentado demasiado tiempo provoca que los músculos y las articulaciones se tensen, lo que puede ser doloroso cuando te levantas.

Los consejos anteriores son válidos para cualquier tipo de silla utilizada, ya sea una silla normal o una silla de oficina.

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