2035: El final de los coches con motor de combustible en la UE

El 8 de junio ha salido adelante en el Parlamento Europeo, por 339 votos favorables, 249 en contra y 24 abstenciones, que a partir del año 2035 sólo se podrán comercializar coches y furgonetas eléctricos o de hidrógeno sin emisiones de Co2.

Además, se fija un objetivo intermedio para 2030 que implica reducir un 55% las emisiones para los coches nuevos, respecto a los niveles de 2021.

La decisión del Parlamento Europeo ha contado, no obstante, con una fuerte oposición en aquellos que califican la iniciativa de demoledora para miles de empleos del sector automovilístico. No faltan tampoco quienes afirman que la movilidad eléctrica es elitista, porque los coches enchufables cuestan el doble que los coches con motores térmicos. Sin olvidar la incertidumbre que genera la recarga de estos vehículos y los puntos de recarga suficientes para ello.  

Sin embargo, los coches eléctricos tienen más puntos fuertes que débiles. Con trece años a la vista, es de esperar que los precios del mercado se vayan reajustando, como ha sucedido en todas las transiciones tecnológicas a medida que se han comercializado a gran escala.

Respecto a la sostenibilidad de los vehículos eléctricos, si se comparan las emisiones de CO2 eléctricas y térmicas a lo largo de toda la vida útil de los automóviles, un coche eléctrico emite con la tecnología actual caso un 70 % menos de CO2 que un modelo similar con motor de combustión, teniendo en cuenta el ciclo de vida total de producción, uso y eliminación final.

El problema de fabricación de baterías que plantea la transición a la movilidad eléctrica ya se está intentado solucionar desde Europa mediante fuertes inversiones en nuevas fábricas para producirlas en territorios nacionales en lugar de tener que importarlas de China. También es razonable esperar que en pocos años aumenten las tecnologías que permitan la recuperación y reciclaje de las baterías de coches eléctricos al final de su vida útil.

No cabe duda que la movilidad eléctrica será en unos años mucho más accesible y, aunque hoy comprara un coche eléctrico pueda parecer un lujo, lo cierto es con incentivos estatales como el Plan Moves III para vehículos híbridos y eléctricos ya permiten beneficiarse de ayudas hasta 7.000 € y 2.000 € más si se procede al achatarramiento del vehículo antiguo. Si a ello se le suma el coste total de uso y posesión, la ventaja de un vehículo eléctrico es aún mayor por la reducción de gastos que conlleva en cuanto mantenimiento, otros beneficios fiscales y ofertas de pólizas disponibles en algún comparador de seguros.

Los coches eléctricos serán cada vez más accesibles, gracias a la confluencia de los factores económicos y tecnológicos. En resumen, la transición a la movilidad eléctrica debe seguir recibiendo incentivos y mejorar la red de los puntos de recarga dentro de las ciudades y en carreteras.

Por supuesto, no hay que olvidar que los coches eléctricos no son de impacto cero, porque tienen su propia huella ecológica por consumo de recursos y materiales con sus respectivas emisiones, por lo que la movilidad eléctrica debe formar parte de políticas de transportes más globales, capaces de favorecer soluciones alternativas para el desplazamiento, sobre todo, en el interior de los núcleos urbanos.

 

 

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