Los beneficios de proteger la piscina durante el verano

Con la llegada del calor las piscinas se convierten en el oasis que todo el mundo busca para disfrutar de un chapuzón, refrescarse y pasar momentos agradables de desconexión. Aunque el mantenimiento de la piscina puede resultar caro, lo cierto es que existen fórmulas que permiten un ahorro considerable como las cubiertas isotérmicas para piscinas, un producto cada vez más demandado durante los meses de verano, tanto en instalaciones públicas como entre los propietarios de piscinas privadas. 

Las mantas térmicas son lonas de material plástico (PE, PP o PVC) que permiten aumentar la temperatura del agua mediante la reducción de la evaporación. La evaporación del agua es el principal motivo de enfriamiento de la misma. Basta con pensar que la evaporación de 20 mm de agua de una piscina de 1,30 metros de profundidad, enfría la masa de agua en 8,4°. Además del problema de la temperatura para que los baños resulten agradables, existe una gran discusión sobre el ahorro energético y el consumo de agua. En este sentido, las mantas térmicas determinan un importante ahorro en el mantenimiento de las piscinas al frenar la evaporación ya que ninguna otra pérdida de energía juega un papel tan importante en el balance térmico de una piscina, por lo que eliminar o reducir la evaporación es siempre la primera acción a realizar.

 

El funcionamiento de las mantas térmicas para piscinas

La lógica de estos cubrepiscinas es muy simple. Se trata de una lona flotante que ralentiza considerablemente la evaporación del agua de la piscina, reduciendo al mismo tiempo la dispersión de calor. La tasa de evaporación es variable según la ubicación de la piscina (interior o exterior), su ubicación geográfica, temperatura del agua, humedad, etc.

El viento también es un elemento que aumenta considerablemente la evaporación, por lo que tener una piscina protegida, asegurándose de que no disminuya su exposición a los rayos solares, es una buena forma de mejorar la eficiencia energética.

 

Tipos de cubiertas isotérmicas y beneficios

El uso de las cubiertas y su tipo depende del tipo de piscina en la que queremos intervenir, puesto que existen diferencias dependiendo de que la piscina se encuentre al aire libre o en instalaciones cubiertas. Además, estos cobertores se pueden personalizar a las características de la piscina de manera que se adaptan perfectamente a las necesidades concretas en cada caso.  

En las piscinas al aire libre el uso de la cubierta isotérmica cobra más relevancia debido a que los problemas de evaporación son mayores y, en caso de que se quiera calentar la piscina con una bomba de calor, la instalación previa de una cobertura isotérmica puede dar lugar a un ahorro en la factura energética del 50% o 70%.

El tipo de cubierta más adecuado para piscinas exteriores con una buena insolación es la cubierta de burbujas y, en cualquier caso, una cubierta semitransparente que haga pasar la luz del sol. De esta forma se crea una especie de efecto invernadero: la luz solar logra calentar el agua mientras que la cubierta limita su dispersión de manera que se puede alcanzar un aumento de la temperatura considerable, incluso de 8° en las condiciones ideales.

Si la cubierta no fuera transparente solo cumpliría parte de su función, es decir, sería perfecta para retener el calor, pero no explotaría la energía solar. Por esta razón, las cubiertas isotérmicas de burbujas a veces también se denominan cubiertas solares. A pesar de ser semitransparentes, estas cubiertas isotérmicas para piscinas reducen parcialmente la absorción de calor por parte de la masa de agua, con una reducción del 5% al 20%, según el material de la cubierta (más o menos transparente).

Para las piscinas más pequeñas existen los llamados anillos solares, circunferencias de plástico que maximizan el efecto de atracción y transmisión de calor, pero funcionan sobre todo para piscinas sobre el suelo, de lo contrario conviene comprar una cubierta isotérmica. Una cobertura totalmente opaca reduciría la insolación en un 40%.

Además del ahorro en energía, una cubierta isotérmica para piscinas al aire libre, reduce la necesidad de reponer agua y, con ello, el uso de productos químicos hasta en un 40%. Teniendo en cuenta que los productos químicos son uno de los gastos más habituales en el mantenimiento de la piscina, es un punto a favor muy importante.

Otra implicación relevante es proteger la piscina de la suciedad, que en verano se deposita incesantemente sobre el agua, requiriendo continuas labores de limpieza sobre todo en el caso de las piscinas comunitarias en las que la normativa impone determinadas obligaciones en materia de higiene, mantenimiento de instalaciones comunes. En estos casos, la regulación de las comunidades autónomas impone una serie de exigencias de seguridad, entre ellas, imponiendo niveles de calidad del agua para que se pueda usar la piscina sin ningún inconveniente y, aunque no es obligatorio suscribir una póliza específica de responsabilidad, lo cierto es que consultando cualquier comparador seguros se comprueba fácilmente las ventajas que tiene para prevenir riesgos y accidentes.

Una vez terminada la temporada de verano, lo más aconsejable es reemplazar las mantas isotérmicas por una cubierta de protección con anclaje exterior durante todos los períodos de inutilización de la piscina.

 

 

 

 

 

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