La publicidad impresa: Un acierto seguro para negocios y eventos 

Al mundo digital transitan actualmente todos los ámbitos y sectores empresariales, proporcionando innegables oportunidades de negocio para las marcas y de experiencia a los usuarios. Las posibilidades que aportan las tecnologías son muy amplias y contribuyen a ahorrar en tiempo y recursos, simplificando procesos y maximizando la onda de expansión con menores inversiones. El auge del comercio electrónico y del marketing digital son evidentes, pero apostar exclusivamente por escalar una marca a través del posicionamiento virtual sería un error al estar excluyendo las ventajas propias y el impacto sensorial que produce la publicidad impresa. Este tipo de publicidad, además, se ha renovado profundamente en la última década y el material impreso se ha vuelto también más interactivo, incorporando las etiquetas de redes sociales, así como códigos QR, convirtiéndose en una pasarela al sitio web de la marca y a sus canales de comunicación en internet. De ahí, que una estrategia de marketing bien planteada debe integrar la publicidad digital con los medios de impresión para aprovechar el impacto directo de éstos.

Los beneficios de la  publicidad impresa

Basta darse un paseo por cualquier ciudad para comprobar que pegar carteles sigue siendo el medio de publicidad más presente en las calles y barrios. Antes de valorar los distintos tipos de publicidad impresa y en qué casos es interesante optar por unos u otros, es importante repasar el valor que la publicidad impresa suma en la promoción de un negocio:

  • Impacto sensorial: La principal característica de los medios impresos, sin duda, es la capacidad que tienen para atraer la atención frente al tsunami de la información por internet que llega a distraer. La publicidad impresa conecta más con el sentido visual, sobre todo, cuando la creatividad e infografía son atractivas y, además, es física, táctil y perdurable.
  • Impronta de marca: Aplicando una buena creatividad se consigue trasladar las cualidades estéticas de una marca de forma tangible y, por ello, es más impactante y confiere mayor credibilidad que un medio intangible.
  • Controlable: Con la publicidad impresa se llega al público que no usa activamente internet y resulta fácil segmentar a los usuarios con intereses potencialmente compatibles con el servicio o evento a promocionar (v.gr. campus universitarios, instalaciones deportivas, centros culturales, etc…).
  • Asequible: Este tipo de publicidad ofrece la posibilidad de multiplicar impresiones a bajo coste por lo que sigue siendo una excelente vía de comunicación para el tejido formado por autónomos, pequeñas y medianas empresas que son mayoritarios en nuestro país.

 ¿Qué tipos de publicidad impresa existen y cuál conviene elegir?

Son muchas las opciones que se pueden escoger en publicidad impresa. La elección de uno u otro tipo depende en buena medida de la distinta funcionalidad que cada uno ofrece y de la campaña de promoción que se quiera difundir. Estas son algunas de las alternativas más habituales:

  • Cartelería: No hay calle o establecimiento que no tenga carteles, siendo casi un elemento ornamental urbano. La cartelería tiene formatos muy variados, incluyendo los tótem o columnas que tienen más impacto visual. El uso más frecuente sigue siendo para anunciar eventos y espectáculos o promociones puntuales.
  • Flyers: Un clásico de la imprenta que combina a la perfección con la cartelería y que puede distribuirse directamente o con buzoneo.
  • Folletos y dípticos: Sin duda, son los medios impresos más tradicionales y sirven también para trasladar información más estable del negocio, tanto para clientes como para socios o aliados comerciales.
  • Material POP: Aunque están más próximos al merchandising, lo cierto es que la impresión de su marca sobre objetos y regalos promocionales (tazas, bolígrafos, llaveros, portafolios…) es uno de los medios de publicidad que más van a perdurar en el tiempo.

Es importante tener claro que no se trata de elegir entre la publicidad digital o impresa porque ninguna de ellas puede reemplazar completamente a la otra.

La clave es desarrollar una estrategia de marketing que sepa integrar ambas de forma que se refuercen recíprocamente para cumplir el objetivo común de lograr distinguirse de la competencia, avanzando siempre con paso firme y seguro.

 

 

 

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