El síndrome del tecnoestrés: Síntomas y claves para prevenir el colapso virtual

El uso de las nuevas tecnologías está presente las 24 horas del día de, prácticamente, todas las personas y en todas las edades. La sencillez y agilidad que aporta la digitalización ha determinado una extensión generalizada a todos los ámbitos y procesos diarios, desde comprar, gestionar contratos, realizar trámites públicos, entretenerse, socializar y, por supuesto, teletrabajar. Su lado oculto, sin embargo, es el impacto nocivo que también puede tener en nuestra salud y bienestar físico derivando en algunas enfermedades, especialmente de índole mental, que ya se manifiestan desde hace años en las consultas de terapeutas.

El denominado tecnoestrés ya fue identificado en la década de los ochenta por el psiquiatra estadounidense Craig Brod, aunque en ese momento se asociaba a un problema adaptativo causado por falta de habilidades digitales. Actualmente, el tecnoestrés ha derivado hacia los problemas de frustración detectados cuando los dispositivos no funcionan cómo se espera o a la velocidad necesaria generando ansiedad. Además, la invasión de la tecnología en la vida diaria favorece la aparición de otras dolencias, como la tecnoadicción que es cada vez más frecuente, sobre todo en jóvenes y adolescentes; la tecnofatiga, asociada al cansancio mental específico que produce la exposición continuada a las pantallas; o, la infoxicación por el tsunami constante de información actualizada a cada minuto.

Que la vida digital afecta a nuestro estado de ánimo y salud emocional es algo fuera de toda duda por lo que es importante aprender a tratar con las nuevas tecnologías de forma saludable y estar atento a los síntomas corporales de malestar, fatiga, insomnio o nerviosismo que nos avisan cuando no es así.

Lo deseable es incorporar buenos hábitos para optimizar el uso de dispositivos tecnológicos antes de que suenen las alarmas y mantener en orden nuestro espacio virtual para evitar el caos.

 

Consejos para optimizar y mantener el orden en los dispositivos tecnológicos

  1. Evitar el multitasking o multitareas en las pantallas. Cuando se tienen muchas pestañas o archivos al mismo tiempo nuestra atención pierde focalización.
  2. Limpia tus dispositivos con frecuencia: borra fotos y vídeos antiguos, elimina cuentas, canales y suscripciones antiguas o las aplicaciones que no utilices. También se puede instalar un software específico de optimización que sirven para eliminar los archivos basura de los equipos.
  3. Almacena sólo los correos y documentos necesarios en carpetas y deshazte de los que no vayas a usar.
  4. Ordenar el escritorio periódicamente y crear carpetas de manera que resulte fácil encontrar lo que buscas.
  5. Evita toda aplicación y uso superfluo que no aporte valor.
  6. Practica la desconexión digital regalándote unas horas libres de pantallas al día y disfruta de tu propia compañía y la de los demás.
  7. Consulta con un terapeuta cualquier síntoma negativo asociado al uso intensivo de las nuevas tecnologías. Los seguros de salud incorporan una buena oferta de servicios y asistencia cualificada para mejorar tu bienestar.    

 

 

 

 

 

 

 

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