SARRO EN LOS DIENTES: CUÁLES SON LOS REMEDIOS Y CÓMO ES POSIBLE PREVENIR SU FORMACIÓN

La higiene bucal ayuda a mantener la salud de los dientes y las encías. Practicarla después de cada comida, por lo menos tres al día, nos ayuda a tener una bonita sonrisa y, sobre todo, a no incurrir en trastornos relacionados con la presencia de gérmenes en la boca y el desarrollo de la placa, como la caries. Por el contrario, cuando se pasa por alto este importante aspecto, pueden formarse depósitos de sarro en los dientes, que no sólo perjudican su estética, sino que, a la larga, pueden tener consecuencias negativas. Veamos entonces de qué se trata y cuáles son los remedios. Si tienes alguna duda sobre los servicios de una póliza de seguros, puedes informarte mediante una comparativa de seguros médicos privados.

SARRO EN LOS DIENTES: QUÉ ES Y CÓMO SE FORMA

El sarro se presenta como un depósito duro y áspero al tacto, firmemente adherido a los dientes. Está formado por un conjunto de bacterias unidas entre sí y cementados por el calcio. Al principio es de color claro, pero puede ser más oscuro con el tiempo y especialmente en personas que consumen tabaco, beben grandes cantidades de té o café, toman algunos medicamentos. Hay que recordar que el tabaco, en sí mismo, no es la fuente del sarro, pero la nicotina le confiere una coloración negruzca y hace que las encías sean más frágiles.

¿Cómo es su formación? Después de comer, en la boca se acumulan restos de comida que se unen a las sustancias presentes de forma natural en el interior. El conjunto de ácidos, azúcares, proteínas salivales y bacterias forma una película blanquecina y ligeramente pegajosa, la placa, que se deposita en los dientes y entre los espacios o en los bordes, cerca de las encías. Sin embargo, cuando se practica una higiene bucal correcta y frecuente, el cepillo de dientes y el hilo dental la eliminan casi por completo.

Sin embargo, si los dientes no se lavan después de cada comida, la placa se somete poco a poco a un proceso de mineralización: se transforma en una sustancia más dura y gruesa, el tártaro. Además, la higiene bucal practicada en casa, incluso correctamente, no es suficiente por sí sola para impedir la formación de esta sustancia, ya que hay partes más difíciles de alcanzar tanto con el cepillo de dientes como con el hilo dental: En efecto, el sarro tiende a acumularse justo en los incisivos inferiores, en el lado interior de los dientes y en la superficie externa de los molares de la mandíbula superior, zonas menos visibles y por lo tanto más incómodas de controlar, o cerca de las glándulas salivales.