¿QUÉ HÁBITOS PARA FORTALECER EL SISTEMA INMUNOLÓGICO?

Nuestro sistema inmunológico es un complejo mecanismo de defensa que, cuando funciona correctamente, tiene la tarea de detectar una amplia gama de amenazas, como virus o bacterias, y neutralizarlas.

Para que sea fuerte y activo, juega un papel fundamental nuestro estilo de vida: alimentación correcta, movimiento físico constante y reducción de las fuentes de estrés son muy importantes para que nuestras defensas funcionen correctamente.

Además, según los datos del Ministerio de Sanidad, la Organización Mundial de la Salud afirma que aproximadamente un tercio de las enfermedades como el cáncer y los problemas cardiovasculares pueden prevenirse gracias a una alimentación equilibrada. Si tienes alguna duda sobre los servicios de una póliza de seguros, puedes informarte mediante comparadores de seguros de decesos online.

Vamos a profundizar en este tema, para comprender mejor cuáles son los mejores alimentos para fortalecer el sistema inmune, y elegirlos para revitalizar nuestro organismo también en este período, en el que todavía estamos en el corazón de la emergencia Coronavirus.

¿POR QUÉ LAS DEFENSAS SE REDUCEN?

Son muchos los factores ambientales, conductuales y psicológicos que pueden interferir con nuestra salud y cuando esto sucede el cuerpo envía señales para pedir ayuda, por eso nos sentimos debilitados, cansados y sin fuerzas.

Es precisamente en este momento cuando somos más susceptibles al ataque de virus y bacterias: ¿cuáles son las causas que llevan a nuestras defensas inmunes a bajar? Entre las más frecuentes podemos destacar:

enfermedades: enfermedades crónicas que conducen a la inmunodepresión, como la diabetes o el VIH, tumores y enfermedades persistentes. En estos casos, el organismo sufre una debilidad general que nos hace más vulnerables.

Malos hábitos: fumar, consumo excesivo de alcohol, sedentariedad y alimentación desequilibrada debilitan progresivamente nuestro cuerpo, permitiendo la entrada de virus y bacterias.

Edad avanzada: los cambios hormonales y la pérdida de vigor general que se produce cuando la edad avanza pueden conducir a una debilidad generalizada, que expone a los ancianos a mayores riesgos.

Condiciones ambientales: los cambios de estación, por ejemplo, nos exponen a virus y bacterias en el aire, nos hacen somnolientos y más susceptibles a debilitamiento.

Estrés: esta condición es provocada por una mezcla de factores físicos y psicológicos y, si no se aborda correctamente puede provocar una pérdida de energía progresiva, que hace que todo el organismo sea más atacable.

Como ya se ha dicho, podemos hacer mucho para defendernos adecuadamente, a partir de las opciones alimentarias adecuadas, para que nuestro organismo pueda ser fuerte incluso en condiciones difíciles.