PERSONAS ANAFFECTIVAS: CÓMO RECONOCERLAS, CUÁLES SON LAS CAUSAS DEL TRASTORNO Y CÓMO COMPORTARSE

Cualquier tipo de relación, de amor o de amistad, presupone e implica el contacto con otro individuo. No todos, sin embargo, logran dejarse ir y abrirse a los demás y, por lo tanto, ni siquiera estrechar vínculos: y el caso de las personas anaffectivas, que parecen no mostrar sus sentimientos y no dejarse involucrar por los de los demás. ¿Pero por qué sucede esto? ¿Y cómo se relaciona con ellos? Para responder a estas y otras preguntas, entrevistamos a la doctora Chiara Bastelli, psicóloga y psicoterapeuta.

ANAFFECTIVO: UNA DEFINICIÓN

Antes de ir más lejos, es importante definir el anaffectivo: esta palabra, en efecto, indica a una persona que no es capaz de experimentar y externalizar sentimientos y emociones, en situaciones en las que generalmente sucede. Esto se refleja, naturalmente, en todos los aspectos de la vida social y relacional, también y sobre todo en las relaciones con los familiares y con la pareja. Se trata de una condición más o menos patológica, que depende de varios factores, sobre los que aclararemos con la ayuda de la entrevistada. Si tienes alguna duda sobre los servicios de una póliza de seguros, puedes informarte mediante el comparador de seguros.

PERSONAS ANAFFECTIVAS: CÓMO NACE Y CÓMO SE MANIFIESTA LA ANAFFECTIVIDAD

«Evitar las emociones para no dejarse herir: ésta puede ser, en extrema síntesis, la estrategia que inconscientemente pone en práctica a una persona anaffectiva – afirma la doctora – Quien tiene este trastorno resulta frío, desapegado y distante. En los casos más complejos, el anaffectivo evita el contacto físico, incluso hasta el punto de acusar evidente incomodidad y vergüenza cuando se toca o se abraza. Muy diferente es el problema de quien sufre de alessitimia, un déficit de la conciencia emocional que implica la incapacidad de reconocer y expresar verbalmente lo que él mismo y los demás experimentan».

«Sólo el trabajo, lo más alejado de las emociones y de la intimidad, parece apasionar un anaffectivo – continúa la doctora – pero es así porque no representa un peligro». La entrevistada destaca, además, lo complejo que es «distinguir un comportamiento de un rasgo patológico y muchas veces la cuestión se resuelve con un simple ‘Se hace así’: se necesita una frecuentación larga a veces años para entender la naturaleza de una persona».