PADRES DEMASIADO APRENSIVOS: ¿UN BIEN O UN MAL PARA LOS HIJOS?

Las preocupaciones por la salud de su hijo son legítimas, pero a veces uno o ambos padres pueden vivirlas de manera exagerada. Un comportamiento que afecta a la relación sana con el niño o la niña, e incluso puede tener una influencia negativa en su desarrollo. Hemos hablado con la doctora Marzia Cavallari, psicóloga-psicoterapeuta especializada en psicoterapia del niño, del adolescente y de la familia, que nos ha dado una visión de conjunto sobre este tema, poniendo de relieve los principales problemas relacionados con papá y mamá demasiado aprensivos. Si tienes alguna duda sobre los servicios de una póliza de seguros, puedes informarte mediante comparador de seguros médicos sin copago.

QUÉ ES UN PADRE APRENSIVO

En el sentido común, el término «aprensivo» se refiere a una persona que se preocupa demasiado y a menudo se utiliza como sinónimo de ansiedad. «A menudo con este término se refiere a la madre – precisa la doctora – pero yo prefiero hablar de los padres, porque se trata de una característica que se puede atribuir a ambas figuras. Una figura parental aprensiva asume a menudo actitudes sobreprotectoras tendiendo a proteger a los hijos de cualquier situación potencial de peligro, como la interacción con el ambiente exterior, los compromisos demasiado fatigosos, las preocupaciones, pensando en hacer su bien. Esta modalidad, sin embargo, impide a los hijos experimentar sentimientos como la vergüenza o la tristeza, y esto no les permite encontrar soluciones autónomas a las situaciones de malestar».

Un ejemplo explicativo es el de los padres que siempre tienen que estar presentes durante los deberes del hijo, a los que explican la lección por miedo a que tenga que afrontar el disgusto de un mal voto.

A menudo, por tanto, las madres y los padres condicionan inconscientemente a los hijos: las preocupaciones normales se convierten así en un arma de doble filo, que impide a los más pequeños desarrollar su propia autonomía.

¿Demasiado aprensión o ansiedad?

La psicóloga explica que incluso en una fase temprana de la vida del niño algunos padres anticipan demasiado expresión de las necesidades del infante: de ello es un ejemplo el padre que no espera el llanto del recién nacido para darle de comer, pero lo despierta cada 3 horas para alimentarlo, probablemente debido a la ansiedad de no hacerlo lo suficientemente a menudo y de la manera correcta. «Sin embargo, hay que distinguir esta actitud de la ansiedad normal de un nuevo padre que observa atentamente a su hijo y trata de entender poco a poco sus comunicaciones y las diferencias de su llanto, y que en caso de dificultad pide consejos al pediatra, a la comadrona o a sus parientes.