Gastos de mantenimiento del apartamento alquilado

Uno de los aspectos más controvertidos de las relaciones entre el propietario y el inquilino es la cuestión de los gastos de mantenimiento.

¿Cuántas veces has tratado con calderas rotas, lavadoras locas, grifos goteando…? En situaciones como esta, cada uno intenta traer agua a su molino y, por lo tanto, por un lado, el propietario afirmará que ha puesto en casa destructores de viviendas, y poco importa si los últimos trabajos o controles se han hecho en épocas históricas ya lejanas; Por otro lado, los inquilinos siempre se declararán inocentes y acusarán al arrendador de no prestar atención al estado del apartamento como fuente de todo mal. Si tienes alguna duda sobre los servicios de una póliza de seguros, puedes informarte mediante comparador de seguros de hogar.

Si alguna vez se ha encontrado en alguna de estas situaciones, sin duda se habrá preguntado: «¿a quién le corresponden los gastos de mantenimiento del apartamento en alquiler?»

Responder a esta pregunta parece ser más difícil que encontrar respuesta a la vieja pregunta: «¿Nació primero el huevo o la gallina?» ¡Pero no entres en pánico! A lo largo de los años el legislador y las asociaciones de categoría (propietarios e inquilinos) han intentado proporcionar una ayuda para resolver estos conflictos.

La legislación de referencia

«Durante el arrendamiento, el arrendador deberá realizar todas las reparaciones necesarias, excepto las reparaciones de pequeño mantenimiento a cargo del arrendador. Si se trata de bienes muebles, los gastos de conservación y de mantenimiento corriente correrán a cargo del conductor, salvo pacto en contrario».

En esencia, el Código Civil afirma que el arrendatario (inquilino) tiene que pagar los gastos de mantenimiento de poca importancia (en esencia, los gastos de mantenimiento ordinario), mientras que el arrendador tiene que pagar las reparaciones necesarias, que permitan al inmueble servir para el uso para el que está destinado, generalmente las de mantenimiento extraordinario.

«Cuando el objeto arrendado necesite reparaciones que no estén a cargo del arrendador, éste deberá advertirle al arrendador. Si se trata de reparaciones urgentes, el conductor puede realizarlas directamente, salvo reembolso, siempre que avise al arrendador al mismo tiempo».

En este caso, sin embargo, el arrendador está obligado a advertir al arrendador a tiempo, incluso para evitar un mayor coste de la reparación. Las reparaciones urgentes son aquéllas para evitar el peligro de un fallo inminente o de un agravamiento del estado de la cosa; se consideran, pues, tales que deben realizarse inmediatamente con el peligro, en caso contrario, de un deterioro definitivo del bien. Además, conviene recordar que el arrendador está obligado a realizar las reparaciones, a falta de aviso del arrendador, cuando haya tenido conocimiento del daño. Si el arrendador no avisa al arrendador a su debido tiempo, ello no menoscaba su derecho al reembolso, sino que limita su alcance cuando un aviso oportuno hubiera permitido al arrendador intervenir y reducir sus gastos.