¿ES BUENA IDEA ENTRENAR EN AYUNO?

A cualquier nivel que practique deportes, sabemos que la alimentación relacionada con los entrenamientos es fundamental: es necesario, de hecho, comer e hidratarse correctamente para almacenar energía y sostener el esfuerzo físico.

Al mismo tiempo, es muy importante no sobrecargar el organismo antes de realizar actividades deportivas, para evitar sobrecargas que puedan provocar problemas físicos y malos resultados.

Las dietas y los consejos de alimentación para los que hacen deporte son, por lo tanto, numerosísimos: entre ellos, se propone también el entrenamiento deportivo en ayunas, en particular apenas despiertos.

Hoy profundizamos en este tema, para descubrir cuáles son los pros y los contras de esta práctica.

ENTRENAR EN AYUNO: EN QUÉ CONSISTE ESTA PRÁCTICA Y POR QUÉ ES POPULAR

Entrenar con el estómago vacío no significa hacer ejercicio en malas condiciones nutricionales, que es una práctica que siempre y de todos modos debe evitarse.

En efecto, el organismo entra en un estado de «ayuno» cerca de seis horas después de haber comido: es durante este período de tiempo que completamos el proceso digestivo nuestro cuerpo asimila los componentes nutritivos. Si tienes alguna duda sobre los servicios de una póliza de seguros, puedes informarte mediante comparador de seguros de vida.

Por lo tanto, si esperamos este tiempo, cuando realizamos actividades deportivas activamos un mecanismo virtuoso que, aunque no sea exclusivo del entrenamiento en ayunas, sin duda se ve facilitado por esta condición.

Por lo tanto, nuestro organismo puede trabajar en condiciones óptimas, ya que no está involucrado en el proceso digestivo.

Es importante subrayar que antes – y durante – la actividad deportiva, incluso si se opta por realizarla con el estómago vacío, siempre es necesario beber agua e hidratarse correctamente.

 

¿CÓMO LA ALIMENTACIÓN Y EL AYUNO AFECTAN A NUESTRO CUERPO AL HACER DEPORTE?

Nuestro cuerpo, durante el entrenamiento deportivo – especialmente si es de tipo aeróbico – quema la energía que hemos acumulado en forma de «suministros».

Precisamente por esto es bueno llegar al momento en que se realiza actividad física en un estado de equilibrio, y no estar ni sobrecargados de comida, ni en un estado de debilidad.

No comer demasiado antes de hacer ejercicio, en efecto, es importante porque, durante la digestión, el flujo de sangre fluye más hacia el tracto digestivo: cuando la fase digestiva, debido a una comida muy abundante o a productos complejos a asimilar, es larga y compleja, se necesita más tiempo, durante el cual la sangre se concentra en el abdomen. Practicar actividades deportivas en esta condición, podría traer algunas consecuencias como:

  • dolor digestivo
  • náuseas y vómitos
  • congestión
  • taquicardia
  • en algunos casos, incluso cambios de presión.