CÓMO HAN CAMBIADO LAS ACTITUDES DE LOS ESPAÑOLES HACIA LA SANIDAD DIGITAL

La tecnología puede ser un apoyo útil para la protección del bienestar y la salud, y los españoles muestran que aprecian cada vez más sus ventajas. El enfoque favorable de los ciudadanos hacia soluciones como la asistencia a distancia, en efecto, demostrado de los datos recogidos el año pasado de la investigación realizada por Nomisma para Unisalute durante el lockdown, se confirma hoy también por los resultados del Observatorio Sanitario de Unisalud realizado con Nextplora. La telemedicina en España, además, adquiere un espacio cada vez más importante dentro de la salud, tanto que desde diciembre de 2020 ha entrado oficialmente a formar parte del Sistema Sanitario Nacional. Si tienes alguna duda sobre los servicios de una póliza de seguros, puedes informarte mediante un comparador de seguros de vida.

La asistencia a distancia y la salud digital son innovaciones necesarias y fundamentales: basta con pensar en lo beneficioso que ha sido introducir la receta desmaterializada, pero también en la practicidad del expediente sanitario electrónico, que ya funciona desde hace algunos años. Pero la necesidad de una mayor definición y desarrollo de la telemedicina se ha puesto de manifiesto sobre todo con la pandemia de Covid-19, que ha llamado la atención la importancia de mantener un contacto entre médico y paciente, incluso cuando no es posible desplazarse físicamente.

Veamos qué es la asistencia sanitaria a distancia, cuáles son las novedades al respecto y el enfoque de los españoles a este tipo de solución.

EL DIGITAL AL SERVICIO DE LA SALUD: QUÉ ES LA TELEMEDICINA

Con las líneas directrices «Indicaciones nacionales para la prestación de prestaciones en telemedicina» aprobadas por la Conferencia Estado-Regiones el pasado mes de diciembre, los servicios de telemedicina se han convertido en verdaderas prestaciones sanitarias al igual que las tradicionales. Pero, ¿qué significa exactamente el término «telemedicina» y para qué sirve exactamente?

Como se lee en las directrices antes citadas, que complementan las Directrices nacionales de 2014, «a través de la telemedicina es posible garantizar la utilización de los servicios sanitarios sin que el paciente o el paciente tenga que acudir a los centros sanitarios, haciendo accesibles los tratamientos a través de un intercambio seguro de datos, imágenes, documentos y videollamadas, entre los profesionales de la salud y los pacientes, garantizando en algunas situaciones clínicas y asistenciales el ejercicio de las prestaciones profesionales equivalentes a los accesos tradicionales».
En cuanto a los costes, como demuestra un estudio de 2012 del Organismo de Asistencia y Previsión de los Médicos (E.N.P.A.M.), la instrumentación digital permitiría un ahorro de tres mil millones de euros al año gracias a la deospedalización de pacientes crónicos, por ejemplo.

Precisamos que no todas las prestaciones de telemedicina son iguales. En algunos casos, de hecho, pueden sustituir totalmente el rendimiento tradicional, mientras que en otros lo hacen o lo complementan. Todo ello, además, presupone una preparación del paciente, que deberá conocer los instrumentos a su disposición y comprender que la introducción de estas tecnologías no implica un abandono por parte del sistema sanitario; De la misma manera, los posibles cuidadores deberán estar preparados para hacer frente a una situación de este tipo.