Prueba de sudor

La prueba del sudor, utilizada en la práctica clínica desde hace más de 50 años, sigue siendo el patrón oro para el diagnóstico de la fibrosis quística. El examen se basa en la determinación cuantitativa de las concentraciones de iones cloro (con o sin sodio) en el sudor, inducida por estimulación ionoforética de la piel con pilocarpina.

La prueba de sudor se indica ante la sospecha de fibrosis quística, que en adultos jóvenes es sugestivo en presencia de síntomas como pancreatitis crónica o recurrente, insuficiencia pancreática, infertilidad masculina, rinosinusitis crónica con o sin poliposis nasal, e infecciones pulmonares recurrentes o crónicas; en el recién nacido y en el lactante, los síntomas sospechosos incluyen infecciones respiratorias recurrentes, diarrea crónica, bajo crecimiento y deshidratación grave durante el verano. Pruebas de sudor Las pruebas de sudor se puede pedir, siempre en el ámbito pediátrico, incluso en presencia de cribado neonatal positivo para fibrosis quística (persistente hipertripsinemia en las primeras semanas de vida) o historia del íleon de meconio al nacimiento. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a webs de comparadores de seguros.

¿Cómo se realiza el examen? ¿Cómo se interpretan los resultados?

La prueba del sudor reconoce dos fases distintas: la estimulación de la sudoración y el análisis del sudor. El primer resultado se obtiene aplicando en el antebrazo o en la pierna dos electrodos, en los que se colocan dos tampones absorbentes o dos geles que contienen pilocarpina. La aplicación de corriente eléctrica de bajo voltaje, procedente de un generador a batería, favorece el transporte de la pilocarpina a las capas superficiales de la piel, donde estimula la producción de sudor.

El examen dura unos 5 minutos y no causa dolor, aunque puede experimentar una pequeña sensación de picor con eritema (enrojecimiento de la piel) en la zona donde la pilocarpina ha estimulado la producción de sudor.

A continuación, se lava abundantemente la piel del paciente con agua desmineralizada y se seca antes de recoger el sudor. Esta fase prevé la aplicación de un papel absorbente de peso conocido, sin sodio y cloro, generalmente aplicado sobre la superficie flexosa de ambos antebrazos, donde se mantiene durante 30 minutos. Durante este período el sujeto es libre de leer, jugar, o comer, con la prudencia de evitar alimentos salados (snacks, patatas fritas, etc.) para minimizar el riesgo de contaminación del papel. Esta última será retirada por el operario al final de los 30 minutos, y enviada al laboratorio para el análisis del sudor.