¿Invertir en el ladrillo o mantener el dinero bajo el ladrillo?

Esto es lo que piensan los españoles que participaron en nuestra encuesta para comprobar si el ladrillo sigue siendo una inversión segura como educación financiera, con los tiempos que corren, prefieren dejar el dinero a un lado o recurrir a inversiones más rentables y pagar un alquiler.

Realizado en la primera mitad de septiembre, la encuesta parece despejar cualquier duda con el 73,7% de respuestas a favor del ladrillo como inversión segura.

Yendo a analizar en detalle el resultado, sin embargo, emergen las grietas y las inquietudes que atraviesan la relación entre los italianos y la casa de propiedad.

A la petición de motivar el sí al ladrillo, el 63% de los encuestados eligió la respuesta más obvia, es decir, la no conveniencia del alquiler a largo plazo.

Sorprende, en cambio, el 17,5% de preferencia a la motivación «sigue siendo un bien que no se devalúa en el tiempo». De ello se deduce que el ladrillo ha conservado la reputación de bien refugio a pesar de los importantes descensos de las cotizaciones inmobiliarias que se han producido desde 2007. Igualmente digno de reflexión es la posición de ese 15,8% por el cual ser propietario de casa es «tranquilizador». Para cualquier necesidad de tu hogar, siempre es bueno comparar precios de seguros.

La minoría (23,7%) que niega la confianza al ladrillo ha aducido como motivaciones el exceso de imposición y los costes de mantenimiento (40%), la incógnita sobre el aumento efectivo del valor (25%) y la dificultad de liberar en breve (25%). Sólo el 10 % ha mencionado la preferencia por unos instrumentos financieros más flexibles y rentables.

Comprar casa: infierno y paraíso

Con una muestra disponible compuesta por 56% de propietarios y 44% de no propietarios, en gran medida jóvenes (18-25 años) y adultos jóvenes (25-35 años) atribuibles al trabajo de clase media, la encuesta fue a investigar las motivaciones que inducen a los italianos a la compra de un inmueble o a abstenerse.

A favor del gran paso figura, ante todo, la preferencia por la hipoteca sobre el alquiler (50%), pero tienen un peso también el malestar de la condición de inquilino (11,8%) y el sentirse dispuestos a hacer una inversión a largo plazo (11,8%).

Por otro lado, la razón más importante es, sin duda, la falta de disponibilidad económica o de seguridad laboral (62%), seguida de la dificultad de acceder a una hipoteca (19%) y de los costes exorbitantes de una vivienda de propiedad (19%).

A mitad de camino entre los dos opuestos está la situación de que el 23% de los entrevistados que obtuvieron el título de una propiedad familiar y la sinceridad desarmante del 8% que admite encontrar más cómodo quedarse con los padres.

Por último, en un punto hay una convergencia de opiniones del 74,5%: la inversión en el ladrillo está orientada a la satisfacción de una necesidad personal y directa. En consecuencia, la tendencia a comprar bienes raíces como forma de inversión de la que se obtiene una renta que nació junto con el auge económico.