Cuánto pesa la eficiencia energética en las transacciones inmobiliarias

De los datos obtenidos de la investigación sobre las dinámicas del mercado inmobiliario italiano en relación con las características energéticas de los edificios, realizada por I-Com (Instituto para la competitividad), Enea, con la colaboración de Fiaip (Federación Italiana de Agentes Inmobiliarios Profesionales), es evidente que en 2016 la promoción de edificios de bajo consumo energético se ha convertido en una palanca interesante para el mercado inmobiliario, pero aún queda mucho por hacer. Para cualquier necesidad de tu hogar, siempre es bueno entrar en un buscador de seguros online.

Todo lo que debes de saber

La búsqueda tuvo en cuenta el número, la tipología y la clase energética de los edificios afectados por las transacciones inmobiliarias gestionadas por más de 500 agentes inmobiliarios en 2016.

La Comisión Europea también considera la clase energética como un punto clave para alcanzar los objetivos medioambientales que la UE se ha fijado a medio y largo plazo. Así lo confirma el Paquete de Energía de Invierno de 30 de noviembre de 2016, que contiene una serie de propuestas legislativas para el sector de la energía y en el que la elaboración de una estrategia para alcanzar un buen número de edificios de impacto cero de aquí a 2050 y la propuesta de revisión de las Directivas sobre la eficiencia energética de los edificios existentes.

Aunque en 2016 los datos de las transacciones inmobiliarias residenciales siguen teniendo un claro dominio de los edificios de la clase G, el porcentaje de edificios de las tres primeras clases de energía (A+, A y B) ha aumentado en comparación con el año anterior, con valores que varían entre el 3% y el 7% según el tipo de inmueble.

En ligero descenso el peso de los inmuebles de alta calidad en clase A+, A y B que, en del 2015, pesaban para un 15% sobre el total de las ventas, mientras que en del 2016 descendieron al 14%. Siempre es muy crítica la situación de los edificios históricos debido a la dificultad de realizar obras de adaptación y de los edificios populares de extrema periferia. La situación de los inmuebles en las zonas semicentrales y periféricas ha mejorado. Un poco más del 11% de los edificios renovados pertenecen a las tres primeras clases de energía, en continuidad con el año anterior. Mientras que la situación de los edificios que se van a reestructurar sigue siendo, por supuesto, muy crítica, el 90 % de los cuales pertenecen a las clases G o F.

Los edificios nuevos en clase energética elevada han pasado de 50% del 2015 a 60% del 2016, confirmando el aumento de la conciencia del valor y de la recaída económica positiva que implica la compra de una casa en clase energética elevada.

Según las opiniones recogidas entre los mediadores inmobiliarios que han participado en la investigación, ha aumentado la capacidad de presentar las ventajas medioambientales y económicas de los edificios en clase energética elevada, pero los precios altos y la poca sensibilidad a las cuestiones ambientales no facilitan el trabajo de los vendedores.