Beber agua fría: riesgos y beneficios

El agua representa aproximadamente el 60% del peso corporal de los hombres y el 50% del peso corporal de las mujeres, por lo que es fundamental para el bienestar y la salud en general.

Según la Organización Mundial de la Salud, un hombre adulto debe beber alrededor de 2,9 litros de agua al día, una mujer 2,2, mientras que para los niños la cantidad varía de 0.8-1 litro en el rango entre los seis meses y el año de edad, hasta 2,1 para los hombres y 1,9 hembras de 9 a 13 años.

Paralelamente a estas indicaciones, no existen directrices oficiales sobre la temperatura recomendada a la que debe ingerirse.

Sin embargo, es indudable que muchas personas la prefieren fría y, por tanto, es fundamental saber si existen riesgos para llevar adelante este hábito o no. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a webs tipo comparador de seguros.

Beber agua fría: los riesgos potenciales
Beber agua con una bebida helada, especialmente en verano o cuando se está particularmente caliente, es una práctica bastante común que, sin embargo, podría llevar a algunas consecuencias desagradables.

El agua fría debería evitarse durante el entrenamiento en verano

Problemas digestivos
Beber agua fría durante o después de las comidas puede causar dolor de estómago, hinchazón abdominal y dificultades digestivas.

Esto puede ocurrir porque nuestro cuerpo, y especialmente el estómago, tiene una temperatura interna precisa, que debe permanecer inalterada y constante tanto como sea posible, pero que con la ingesta de agua fría se desequilibra. Además, inundados de líquidos a temperaturas duras, algunos alimentos tienden a aumentar de volumen y a cargar el estómago de un trabajo excesivo para ser digeridos.

En este sentido, no es de extrañar que esta práctica también sea desaconsejada por la medicina china y por muchos pasajes de la tradición ayurvédica, que apuntando a la consecución de un bienestar que conjugue cuerpo y mente, aconsejan beber sólo agua caliente o a temperatura ambiente, en la creencia de que la fría apaga, junto con el fuego digestivo, la energía vital.

Dolor de muelas y de cabeza
El agua fría no es recomendable incluso si usted sufre de dientes o encías sensibles y garganta irritada porque podría acentuar los síntomas. Además, parece desencadenar migrañas en las personas que ya sufren, empeorar algunos síntomas de enfermedades crónicas y fatiga el corazón, comprometido en un trabajo adicional para hacer que el organismo vuelva a su temperatura estándar.

Empeoramiento de los síntomas de la gripe
Tras un estudio reciente en el que participaron 15 personas, se ha descubierto que beber agua fría hace que el moco nasal sea más denso y más difícil de eliminar por las vías respiratorias. Por lo tanto, esta práctica es especialmente desaconsejable en caso de gripe o síntomas de enfriamiento.