Qué es la Cardiopatía

Se entiende por cardiopatía cualquier enfermedad que afecte al corazón, ya sea estructural (anatómica) o funcional. Pertenecen a la categoría de cardiopatías, por ejemplo, las enfermedades que afectan a las válvulas del corazón (estenosis o prolapso), las malformaciones congénitas y todas aquellas enfermedades que pueden alterar el funcionamiento de la bomba cardíaca, incluidos el infarto de miocardio y la isquemia.

La cardiopatía puede ser congénita, si está presente desde el nacimiento, o adquirida, cuando se produce posteriormente. Las cardiopatías adquiridas pueden ser contraídas con mayor facilidad por personas obesas, diabéticas e hipertensas. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a webs en las que comprobar el precio de seguro.

Cuáles pueden ser las causas de la cardiopatía
Las enfermedades cardíacas congénitas pueden ser de origen genético, o pueden deberse a la exposición de la madre a factores ambientales nocivos, como la radiación, el abuso de alcohol, medicamentos y contaminantes, o a enfermedades infecciosas contraídas durante los primeros meses de embarazo.

Las causas de las enfermedades cardíacas adquiridas son muy variadas. Pueden ser consecuencia de infecciones bacterianas o virales, enfermedades reumáticas, tumorales, insuficiencia renal previa o intoxicaciones. Muy a menudo están vinculadas a estilos de vida equivocados, que favorecen la obesidad, la diabetes y la hipertensión.

Síntomas comunes

Una enfermedad cardíaca no siempre muestra síntomas evidentes. Entre los más comunes hay:

  • Disnea, dificultad para respirar en reposo o en tensión
  • Dolor en el pecho (angina de pecho)
  • Hinchazón de los tobillos y las piernas
    palpitaciones

Además, en general, las personas que padecen cardiopatía hipertensiva experimentan una sensación progresiva de astenia y fatiga durante las actividades diarias normales.

Si la cardiopatía se adquiere y depende del estilo de vida, es importante, en primer lugar, corregir los hábitos equivocados, como la supresión del tabaquismo, el control del peso y la actividad física. Las terapias farmacológicas deben establecerse caso por caso, en función de la patología específica observada y de los factores de riesgo, del daño orgánico. y de los niveles de hipertensión (véase en la tabla siguiente la clasificación de los niveles de presión arterial según la Organización Mundial de la Salud).

Cuando sea necesario, consulte a su médico
En caso de dolor torácico, consulte siempre a un médico. Sin embargo, dado que a menudo las enfermedades cardíacas, especialmente al principio, no presentan síntomas evidentes, después de los cuarenta años es aconsejable realizar controles periódicos de rutina. Su médico evaluará si es necesario realizar análisis más profundos (electrocardiograma, electrocardiograma bajo tensión, Holter, ecocardiograma doppler, …) para determinar la presencia de una patología.