Falta de sueño: ¿por qué y cuánto dormir?

La privación del sueño es una condición caracterizada por una insuficiente cantidad de horas dedicadas al sueño; la falta de sueño, por el contrario, describe un concepto más amplio y se produce si:

no se duerme lo suficiente (privación del sueño),
se duerme en el momento equivocado (es decir, no se sincroniza con el reloj biológico del organismo),
la calidad del sueño no es óptima (por ejemplo, las fases del sueño no tienen una duración adecuada)
tiene un trastorno del sueño que impide dormir lo suficiente o afecta negativamente a la calidad del sueño.
En este artículo, a menos que se especifique lo contrario, nos ocuparemos de la falta de sueño.

Dormir es una necesidad primaria, como comer, beber y respirar. Al igual que las otras necesidades primarias, es una necesidad fundamental para la buena salud y el bienestar en todas las fases de la vida, prueba de ello es el hecho de que la privación forzada del sueño se considera una forma de tortura y, cuando se prolonga, puede tener como consecuencia extrema la muerte del sujeto. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a webs de comparadora de seguros.

Consecuencias de la falta de sueño

Es un problema que puede causar:

  • problemas físicos y mentales:
  • obesidad,
  • enfermedades del corazón,
  • diabetes,
  • lesiones y traumatismos,
  • pérdida de productividad,
  • incluso un aumento del riesgo de muerte y una reducción de la esperanza de vida.

Cómo funciona el sueño

Para entender lo que es la falta de sueño puede ser útil entender cómo funciona el sueño y por qué es tan importante.

Las dos fases que caracterizan el descanso son:

la fase REM (movimiento rápido de los ojos),
la fase no REM.
La fase no REM incluye lo que normalmente se denomina sueño profundo o sueño de ondas lentas. Normalmente se sueña durante la fase REM. En condiciones normales, las fases no REM y REM se alternan con 3-5 ciclos por noche.

La posibilidad de llevar una vida normal y sentirse en fuerzas cuando uno está despierto no sólo depende de la duración total del sueño, sino también de la duración de cada fase; también depende del hecho de que se duerma en el momento en que el organismo está preparado y listo para el sueño.

Nuestro organismo tiene un reloj interno que controla los momentos de vigilia y los momentos en que el organismo está listo para dormir; el reloj suele seguir un ritmo constante (ritmo circadiano), que implica a todas las células, los tejidos y órganos que influyen profundamente en su funcionamiento (se producen alteraciones parafisiológicas de esta regulación, por ejemplo, en caso de jet-lag).

Por qué se duerme
Hay varios factores que influyen en la preparación del organismo para el sueño y el despertar. Todos tenemos un «reloj interno» que controla cuando es el momento de despertarnos y cuando el cuerpo está listo para dormir.

El reloj biológico típicamente tiene un ritmo que cubre las 24 horas (ritmo circadiano). Dos procesos interactúan para controlar el reloj biológico:

El primero es el cansancio, que se acumula a medida que pasan las horas de vigilia.

El deseo de dormir alcanza un máximo por la noche, cuando la mayoría de la gente se duerme. El deseo de dormir parece relacionado con un compuesto químico en particular llamado adenosina. Cuando despiertas, el nivel de adenosina en el cerebro sigue subiendo. El aumento del nivel de este compuesto indica la transición hacia el sueño. Cuando se duerme, el organismo elimina la adenosina.

Un segundo proceso implica el reloj biológico. El reloj está sincronizado con factores ambientales específicos. La luz, la oscuridad y otros factores ayudan al cuerpo a saber cuándo mantenerse despierto y cuándo sentir la somnolencia. Las señales de luz recibidas a través de los ojos, por ejemplo, se comunican a una zona especial del cerebro que es de día. Esta zona del cerebro ayuda a sincronizar el reloj biológico con la alternancia día-noche. El organismo libera los productos químicos siguiendo un patrón diario, controlado por el reloj biológico. Cuando empieza a oscurecer, el organismo produce melatonina (una hormona). La melatonina indica al organismo que es el momento de prepararse para dormir, e induce la somnolencia. La cantidad de melatonina en la sangre alcanza un pico tarde en la noche. Los investigadores creen que este pico es uno de los factores fundamentales en la preparación del organismo para el sueño. La exposición a las luces artificiales fuertes por la noche puede alterar este proceso, creando la dificultad para dormir. Entre los ejemplos de luces artificiales fuertes cabe citar: la luz de la TV o del ordenador o la luz fuerte de las pantallas de los despertadores. Cuando siente la luz del sol, el organismo empieza a producir cortisol. Esta hormona prepara el organismo naturalmente al despertar.