Dolor de cabeza

Independientemente de sexo y edad, casi todo el mundo tiene al menos una vez en la vida para sufrir dolores de cabeza. La clasificación oficial identifica 13 tipos diferentes de cefalea distinguiendo entre cefaleas primarias, que no están relacionadas con otras patologías, y secundarias, síntoma de otras patologías, incluso graves.

CEFALEAS PRIMARIAS

En las cefaleas primarias, el dolor constituye por sí mismo la enfermedad y puede surgir debido a un estilo de vida incorrecto y por factores ambientales y hormonales. El origen del trastorno es incierto y dudoso, en el sentido de que el dolor de cabeza es la enfermedad real y no es causado por otros problemas, como en el caso de las cefaleas secundarias.

Las cefaleas primarias se dividen en tres grandes clases:

Migraña con o sin aura;
Cefalea de tipo tensor;
Cefalea en racimo y otras cefaleas.
Las cefaleas primarias se presentan con un dolor que tiene características y distribución específicas: 

En la migraña el dolor es predominantemente palpitante, afecta con más frecuencia una mitad del cráneo y se acompaña con frecuencia de náuseas o vómitos, hipersensibilidad a la luz, ruido y olores;

En la cefalea tensa, el dolor se manifiesta en ambos lados de la cabeza y a menudo se asocia con períodos de estrés intensos. Es un dolor no palpitante, pero que aprieta la cabeza o que pesa como un peso;

En el caso de la cefalea en racimos el dolor es siempre muy intenso pero de corta duración y afecta a la zona temporal (entre ojo y oído) y una mitad de la cara. Puedes tener más episodios el mismo día.

CEFALEAS SECUNDARIAS

En las cefaleas secundarias el dolor de cabeza representa el síntoma de una patología existente. Las causas más frecuentes son:

Sinusitis, inflamación de las vías respiratorias que afecta a la mucosa de los senos paranasales, cavidades naturales situadas en el espesor de los huesos de la cara que rodean los ojos, la nariz y las mejillas. Entre los síntomas más comunes se pueden encontrar, sensación de opresión en la raíz de la nariz y en la frente, dolor e hinchazón de los pómulos y dolor de dientes. Sin embargo, no faltan casos en los que se produce una alteración de los síntomas visuales;
Gripe, síndrome estacional típico en el que los dolores de cabeza son frecuentes. Otros síntomas asociados son la falta de apetito y/o náuseas, tos, dolor de garganta, fiebre alta y congestión nasal, a menudo identificada con el sinónimo de obstrucción nasal o nariz cerrada. La congestión nasal es causa de gran malestar cuando se asocia con la nariz que gotea, estornudos frecuentes, lagrimeo, dolor facial y disminución del sentido del olfato;
Ayuno prolongado, desencadenante y agravante de la cefalea. En efecto, el metabolismo energético del cerebro y la reducción de la concentración sanguínea de azúcares pueden provocar cambios en el sistema nociceptivo del cerebro que pueden provocar dolores de cabeza.

Además, la cefalea secundaria también puede originar un problema en el cuello cervical: en este caso el dolor, a menudo, aunque originando a nivel del cuello, sube a lo largo de la cabeza y puede alcanzar las sienes.

Los dolores de cabeza u otros síntomas también pueden ser la expresión de problemas articulares o musculares como la torcedura sin embargo en los casos más graves, dolor de cabeza puede ser causado por:

Infecciones de meningitis (meningitis);
trauma en la cabeza;
Fenómenos cerebrovasculares, como trombosis, isquemia y sobre todo hemorragia cerebral.

Junto a estas dos grandes categorías se incluye una tercera clase que incluye diferentes tipos de neuralgia craneal y dolores faciales centrales o primarios y otras cefaleas: son la consecuencia de la inflamación de los nervios craneales y cervicales, en el que también se incluyen síntomas neurológicos relacionados con casos de neuralgia del trigemino. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a un rastreador de seguros.