Cómo tratar las cefaleas tensionales

La intensidad y la frecuencia de los ataques de cefalea tensa son generalmente tales que no requiere la intervención del médico, y la patología se puede abordar eficazmente con la automedicación. La terapia es en este caso de tipo farmacológico: los Aines (Medicamentos Antiinflamatorios No Esteroideos) son el tipo de fármaco más indicado para reducir los síntomas, pero si bien su uso no oportuno puede disminuir sensiblemente la eficacia (el dolor, contrariamente a lo que se piensa, no desaparece por sí mismo y puede incluso ser más intenso), su abuso puede dar efectos secundarios y provocar fenómenos de adicción.

En cambio, uno debe dirigirse a su médico cuando la intensidad y la frecuencia de los ataques son tales que incluso afectan gravemente a la calidad de vida. Importante, en este momento, proporcionar una historia clínica precisa de los síntomas y de la historia familiar, para que se pueda encuadrar con precisión el problema y establecer una terapia adecuada. Si los ataques siguen un patrón anormal, o están asociados con otros síntomas que puedan hacer sospechar el origen secundario de la enfermedad (es decir, el dolor de cabeza es sólo un síntoma de otra enfermedad en curso)Pueden ser necesarias pruebas diagnósticas, como una tomografía computarizada o una resonancia magnética. Sin embargo, en los casos más graves o en las formas crónicas, se procede con la llamada terapia de prevención. Los medicamentos más eficaces pertenecen a la categoría de los antidepresivos tricíclicos, especialmente la amitriptilina. En dosis bajas, este medicamento tiene un efecto analgésico reconocido frente a este tipo de dolor de cabeza. La eficacia de este tipo de medicamentos, así como la de algunos ISRS, corrobora la hipótesis según la cual entre las causas de la cefalea de tipo tensor hay un desequilibrio de tipo hormonal, o a nivel de los neurotransmisores. También se pueden considerar medicamentos relajantes musculares, especialmente si se reconoce un problema de tensión muscular. Todos estos medicamentos tienen una acción muy lenta, por lo que las terapias pueden durar varios meses, en algunos casos hasta un año, antes de tener efectos significativos. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a web de comparativa de seguros.

Prevenir antes de curar

La prevención, sin embargo, también pasa por vías no farmacológicas: se discute la validez científica de terapias alternativas como la bioretroalimentación o la acupuntura, mientras que una mayor atención al propio estilo de vida es sin duda una ayuda fundamental. Trate de evitar o manejar las situaciones de estrés, y reducir la ansiedad a través de la terapia cognitiva conductual, o técnicas de relajación de reconocida validez, reducir la tensión muscular a través de masajes, mejor si son practicadas por personal cualificado, y por último prestar atención a la propia postura, especialmente si se está obligado a mantenerla durante períodos de tiempo prolongados, tal vez cuando se está sentado en el coche o en el trabajo: en estos casos es importante regular la altura del asiento (de modo que los muslos estén lo más paralelos posible al suelo) y del respaldo (para garantizar un apoyo cómodo a la espalda). Por último, es importante no extender la cabeza hacia adelante y mantener los hombros rectos: cada dos horas aproximadamente, es aconsejable levantarse para estirar las piernas y, cuando se está en la oficina o delante de un ordenador, descansar los ojos. Todas estas medidas permiten minimizar la tensión muscular y los factores que pueden desencadenar la cefalea tensa, evitando que se convierta en un problema mucho más grave.