Cómo curar los dolores musculares

En caso de dolor muscular causado por lesiones, puede ser suficiente tomar antiinflamatorios (Aines) o analgésicos (pero que no afectan a la inflamación), que pueden tomarse por vía oral o preparados tópicos, es decir, un tratamiento local en cremas o geles. También es útil aplicar hielo durante las primeras 24-48 horas para reducir el dolor y la inflamación.

Los dolores musculares debidos a la fibromialgia a menudo responden bien al masaje. Después de un largo período de descanso puede ser útil hacer ejercicios de estiramiento. El ejercicio regular puede ayudar a restaurar el tono muscular correcto. Paseos, ciclismo y natación son buenas actividades aeróbicas. Como prevención puede ser útil practicar regularmente estiramientos, ejercicios aeróbicos o tonificación. En caso de dolor sería mejor evitar la actividad aeróbica de fuerte impacto y pesos.

Para reducir el estrés muscular también puede ser útil descansar adecuadamente o practicar yoga y meditación, ambas son excelentes maneras de ayudar al sueño y la relajación, ya que traen bienestar a todo el cuerpo. Incluso ir a la piscina puede ser útil, para muchas personas el contacto con el agua ejerce un efecto relajante beneficioso. En el caso de que estas prácticas de fitness no sean suficientes para resolver el problema, es recomendable consultar al médico, que considerará la posibilidad de recetar medicamentos, terapia física o la remisión a un especialista.

QUÉ HACER EN CASO DE DESGARRO MUSCULAR

El desgarro muscular es un evento diferente al estiramiento muscular. En el caso del estiramiento, en efecto, las fibras musculares no se rompen, sino que se alargan de manera excesiva provocando dolor y contenidos derrames de sangre. Por desgarro muscular, en cambio, se entiende una lesión caracterizada por una interrupción del tejido muscular: en pocas palabras, se produce cuando se rompen una cierta cantidad de fibras del músculo. En teoría puede ocurrir en muchas áreas del cuerpo, pero en la realidad de los hechos, los músculos donde ocurren más a menudo los desgarros son los de las extremidades, especialmente las piernas.

El daño causado por la lesión puede variar de leve a muy grave. En este último caso es muy doloroso y podría ser necesaria una intervención quirúrgica. Por lo general, sin embargo, las lesiones no son tan dramáticas, pero requieren en cualquier caso medidas inmediatas. Aquí están las primeras cosas que hacer.

Ante todo hay que considerar el hecho de que la intensidad del dolor, en los primeros minutos que siguen a la lesión, no siempre refleja la gravedad real de la situación. Al principio de hecho, ya que el daño suele ocurrir a los músculos «calientes», el dolor puede no ser muy intenso. Después de unos minutos, de hecho, los síntomas dolorosos a menudo aumenta hasta que es imposible caminar o mover el músculo afectado. Y luego también pueden aparecer hinchazón y hematoma localizado, debido a la ruptura de los vasos sanguíneos del músculo. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a webs de comparador de seguro.

Dicho esto, inmediatamente después del accidente es fundamental inmovilizar la extremidad lesionada, si es posible. Además es útil, en todos los casos, proteger la zona afectada, moverse suavemente, teniendo cuidado de no cargar el músculo lesionado.

La segunda cosa a hacer es aplicar hielo y repetir la aplicación, de vez en cuando, en los días siguientes durante al menos 15-20 minutos a intervalos de 30-60 minutos.
El frío tiene la gran ventaja de ejercer una potente acción sobre la circulación sanguínea, reduciendo el flujo de sangre a los vasos lesionados. Para favorecer el proceso de absorción de la sangre que sale de los vasos, es conveniente aplicar una pomada específica. A continuación, se puede aplicar un vendaje compresivo.