Cefaleas tensionales

Es la forma más común de dolor de cabeza. El panorama de las cefaleas es en sí mismo muy variado, y a menudo es complejo identificar sus causas y combatirlas, en consecuencia, de manera eficaz.

La cefalea de tipo tenso debe su nombre a una interpretación que atribuye las causas de una contracción irregular de los músculos del cuello y la cabeza. Esta interpretación ya no se considera válida desde el punto de vista científico, y hoy se considera más que la raíz del malestar hay varias causas.

La cefalea de tipo tenso se manifiesta con un tipo de dolor muy peculiar, opresivo y constante (la típica sensación de «círculo a la cabeza»), incluso cuando no es muy intenso. Los ataques pueden durar de pocos minutos a días enteros, y pueden aumentar en intensidad y frecuencia, evolucionando en una forma crónica. A diferencia de la migraña, el dolor se siente a ambos lados de la cabeza y tiende a irradiarse hacia el cuello y los hombros. Además, la cefalea tensa debe distinguirse de la cefalea en racimo, cuyos dolores suelen ser mucho más intensos y se manifiestan siguiendo un patrón cíclico bien preciso (denominado «en racimo»).

Aunque el origen y los procesos fisiológicos que lo regulan no están del todo claros, las causas son conocidas y múltiples: puede tratarse de problemas de naturaleza física (como una postura incorrecta o incómoda mantenida demasiado tiempo, un sueño poco regular o deficiente, problemas ortodónicos) o más claramente psicológica, como el estrés o síndromes de ansiedad. Por último, no se excluyen predisposiciones de tipo familiar o genético, o la presencia de otras patologías cuya manifestación causa, entre los síntomas, también el dolor de cabeza. En este caso se trata de cefalea secundaria.

Causas de la cefalea de tipo tensor

Hay muchos factores que podrían desencadenar una cefalea tensa. Originalmente, se pensaba que este tipo de dolores de cabeza eran contracciones musculares, por lo que la patología también se conocía como «cefalea muscular-tensora». Hoy se tiende a reconocer la presencia simultánea de varios factores, ninguno de los cuales representa la causa inequívoca de esta patología. Se ha sugerido, como explicación, una anomalía del sistema nervioso central que podría desempeñar un papel en la respuesta del cerebro al estímulo doloroso, aumentando su sensibilidad. Otras teorías encuentran una posible explicación en la reducción de los niveles de serotonina. En cualquier caso, entre los factores desencadenantes se encuentran:

El estrés, tal vez debido al trabajo intenso o prolongado, que puede causar desequilibrios en el sueño y la alimentación, además de aumentar la posibilidad de una mayor tensión muscular, en particular en los músculos del cuello y la cabeza.
Posturas incorrectas, o incómodas, especialmente si se mantienen durante períodos de tiempo muy largos. También aquí juega un papel la tensión muscular. A pesar de que ya no se reconoce como una causa única, es prácticamente seguro que juega un papel importante en la aparición de la enfermedad.
Ansiedad o síndromes depresivos, que al igual que el estrés predisponen a trastornos del sueño, mayores tensiones musculares y desequilibrios en la alimentación.
El bruxismo (es decir, rechinar los dientes), que provoca una contracción continua en el músculo temporal y, en consecuencia, aumenta la probabilidad de que surja, como resultado, una cefalea de tipo tensor.
El abuso de analgésicos, tal vez para contrarrestar los síntomas del dolor de cabeza. Estos medicamentos, si se toman sin la debida precaución, tienden a perder eficacia con el tiempo y puede surgir, como efecto secundario, la cefalea. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes contratar seguros online.