Alergia a la leche: Factores de Riesgo, Síntomas y Tratamiento

En este artículo hablaremos de la alergia a la leche, es decir, de una hipersensibilidad inmune mediada verdadera las proteínas contenidas en este alimento.

Alergia a la leche: Factores de Riesgo, Síntomas y Tratamiento Shutterstock

En primer lugar, la diferenciaremos de la intolerancia, que es la lactosa.

Posteriormente expondremos los posibles síntomas y complicaciones de la exposición al antígeno, así como los factores de riesgo y el tratamiento, con especial referencia a las leches especiales para los alérgicos. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a webs de buscador de seguros.

Alergia VS Intolerancia

¿Alergia a proteínas de leche o intolerancia a la lactosa?
La alergia a la leche de vaca es la sensibilización alimentaria más extendida en los primeros años de vida (2-3% de los niños); tiende a resolverse con la maduración del tracto digestivo durante el crecimiento y permanece en el adulto sólo en el 0,5% de los casos.

Desde la segunda infancia, en cambio, los alérgenos más comunes son el pescado, los crustáceos, los cacahuetes y las nueces.

Esta forma alérgica no tiene nada que ver con la intolerancia a la leche, común sobre todo en la edad adulta y anciana.

Las personas que padecen alergia a la leche desarrollan anticuerpos contra algunas de sus proteínas; por esta razón, después de una exposición inicial asintomática, Ingerir incluso cantidades muy pequeñas de este alimento o de sus derivados es suficiente para desencadenar una reacción alérgica potencialmente grave.

Es curioso observar que, gracias a la digestión, las proteínas alimentarias ya se modifican a nivel gástrico (por desnaturalización). Sólo en el intestino, sin embargo, son totalmente demolidas por la acción enzimática del páncreas y el dobladillo a cepillo.

Sabemos que las alergias no son todas iguales; existen de diversa gravedad y parece que esto se correlaciona – además del tipo de mediación inmune – también con la longitud de las secuencias peptídicas reconocidas como antígeno. Cuanto más cortas son estas secuencias (bajo peso molecular), más alta es la sensibilidad.

La intolerancia a la lactosa, en cambio, es un trastorno debido a la carencia de una enzima, la lactasa, necesaria para digerir el azúcar típico de la leche y de los productos lácteos; la severidad de los síntomas es dosis-dependiente y no se tiene ninguna implicación del sistema inmune.

Síntomas y complicaciones de la alergia a la leche
Las manifestaciones clínicas de la alergia a la leche aparecen de pocos minutos a pocas horas después del consumo del alimento o de sus derivados. Los síntomas, más a menudo no demasiado graves, se dividen en tempranas y tardías.

La forma más rápida de alergia a la leche, incluso en pequeñas dosis de antígeno, es la Ige mediada.

La alergia a la leche puede provocar raramente una complicación grave llamada anafilaxis.

Hay que señalar que los niños alérgicos a la leche de vaca tienen más probabilidades de desarrollar otras formas alérgicas, como la de huevos, soja y cacahuetes o la fiebre del heno (una forma de rinitis alérgica provocada por el contacto con polen de gramíneas, pelo de animales domésticos u otras sustancias).

Síntomas precoces
Menos graves: problemas digestivos, vómitos, urticaria y dificultad para respirar (disnea).

Síntomas tardíos
Diarrea, cólicos abdominales, sangre en las heces, erupciones cutáneas con picor (a menudo localizadas alrededor de la boca), tos y lagrimeo excesivo.

¿Qué es la anafilaxia?
La anafilaxia, o reacción anafiláctica, es una condición muy peligrosa que requiere una intervención médica rápida.

Debido a la complicación alérgica más grave, se caracteriza por síntomas agudos – tales como dificultad respiratoria, picazón intensa, enrojecimiento facial y caída de la presión arterial hasta el colapso – que surgen antes de entrar en contacto con el alérgeno (en este caso debido a la ingesta de proteínas de leche).

Síntomas de la intolerancia a la lactosa
Los síntomas de la intolerancia a la lactosa aparecen pocas horas después de consumir leche u otros alimentos ricos en lactosa, se localizan en el nivel digestivo e incluyen típicamente hinchazón intestinal, flatulencia y diarrea.

También pueden ser atípicos, afectando a distritos no relacionados con la digestión. Si se ignora, los lactantes y los niños de corta edad pueden presentar desnutrición y defectos de crecimiento.

Factores de riesgo y tratamiento
Factores de riesgo de alergia a la leche
Los factores de riesgo para la alergia a la leche incluyen la familiaridad con esta u otras formas alérgicas, la dermatitis atópica, la lactancia artificial (salvo raras excepciones, no hay casos de alergia a la leche materna) y la edad (la incidencia tiende a retroceder ya en la segunda infancia, con la maduración del aparato digestivo).

Tratamiento de la alergia a la leche
Dada la presencia generalizada de la leche y sus proteínas en los productos alimenticios de uso común, las manifestaciones alérgicas son bastante frecuentes.

Las más leves pueden atenuarse mediante terapia oral con antihistamínicos, mientras que en presencia de anafilaxis puede ser necesaria una inyección de adrenalina.
Como con todas las demás formas de sensibilización, la reacción alérgica sólo puede prevenirse evitando el contacto con el alérgeno, por lo que es necesario excluir de la dieta cualquier fuente de leche y sus derivados.

En caso de familiaridad, se recomienda precaución extrema en la introducción de leches distintas de la leche materna en el niño. En este sentido, la lactancia hasta el parto se considera un protector contra las complicaciones alérgicas.

En la nutrición del lactante alérgico es posible hacer uso de leches especiales, de las cuales hablaremos en el próximo párrafo.