Alcohol y culturismo

En este artículo no sólo hablaremos de alcohol etílico en general, sino del impacto que puede ejercer en la práctica y en los resultados del culturismo.

Alcohol y Bodybuilding
El alcohol, incluso mejor definido como etanol, además de poder figurar entre las drogas psicotrópicas es también un factor energético.

Bioquímica
El alcohol es una macromolécula tóxica para el organismo, a pesar de ser también una fuente de kilocalorías; esto implica dos aspectos:

  • No se puede conservar;
  • Su metabolismo prevalece sobre el de otros macronutrientes.
  • El metabolismo del alcohol sigue 2 vías diferentes, dependiendo de su nivel en la sangre: a dosis bajas sigue la vía de la ADH (alcohol deshidrogenasa) que lo convierte en aldehído;
  • En cambio, la vía Meos (sistema microsomal de oxidación del etanol) es muy activa.
  • En ambos casos, el resultado es un aumento del acetato y, posteriormente, del acetyl-Coa que: puede entrar en el ciclo de Krebs y ser oxidado dejando agua y dióxido de carbono; convertido en ácidos grasos y almacenado en el tejido adiposo como reserva de energía.
  • Sin embargo, a diferencia de los hidratos de carbono, las grasas y las proteínas, el organismo no tiene la capacidad de utilizarlo directamente para la producción de energía ni de almacenarlo como reserva, lo que significa que su metabolismo tiene prioridad sobre el resto de los nutrientes.

Entre las muchas preguntas que atenazan la mente de los culturistas aficionados, casi siempre figura también la incertidumbre sobre los efectos del alcohol en el crecimiento y en la definición muscular; de hecho son pocos los atletas y los culturistas que renuncian a una «bebida» en las noches de ocio y, Dada la influencia del alcohol en muchos neurotransmisores, así como el estado metabólico y hormonal, por lo tanto la composición corporal, es sin duda un tema para discutir. Para conocer si una póliza de seguro podría cubrirte este tipo de tratamientos o diagnósticos, siempre puedes acudir a webs de comparador de seguros.

A tener en cuenta...

Farmacocinética
El alcohol tiene una altísima biodisponibilidad oral y su absorción se produce ya en las mucosas de la boca, pero principalmente en el estómago, gracias a una alta concentración de enzimas ADH en este primer eje.

Curiosamente, el alcohol etílico puede ser absorbido también en el colon recto, como bien saben algunos adolescentes que lo toman en forma de enteroclismos (no sin aumentar los riesgos para la salud, dada la mayor toxicidad en esta forma). Esto serviría para evitar el clásico aliento vinoso – lástima que la expulsión del etanol, como veremos, se produzca también por espiración pulmonar después de pocos minutos.

Si se toma por vía oral, la rapidez con la que se alcanza un cierto nivel de alcohol en la sangre depende también de la cantidad de comida que se encuentra en el estómago. En caso de que beba con el estómago lleno, una bebida se absorberá más lentamente.

Además, la comida también regula la actividad de la ADH en el estómago. En el estado de ayuno es cierto lo contrario.

El tipo de macronutriente también tiene un cierto efecto sobre el metabolismo del etanol: las proteínas y las grasas parecen retrasar su absorción y retrasar el tránsito hacia el intestino (donde se terminará la absorción).

Cuando una gran cantidad de alcohol llega al estómago, la velocidad de absorción tiende a superar la distribución sistémica (en el cuerpo) va a inundar de alcohol las arterias, Por lo tanto, el cerebro; por qué 4 vasos intoxican más si se bebe en una hora en lugar de sorbiéndolos en 4 horas.

El etanol no tiene una verdadera semivida como las otras drogas, ya que su metabolismo está limitado por la ADH, por lo tanto, por la posibilidad de variaciones en función de la concentración tanto suya como de las enzimas; el DHT (hormona androgénica producida por la transformación-reducción de la testosterona) por ejemplo, influye en la oxidación del etanol; aumenta la intensidad y la velocidad de intoxicación, ya que acelera la destrucción de las enzimas ADH; por lo tanto, disminuye la velocidad de eliminación.

No se ha entendido del todo el mecanismo y la razón de sus diferentes efectos en los individuos; los estudios iniciales muestran cierta unión del etanol con proteínas en receptores no específicos, pero otros, más recientes, contradicen esto al mostrar la existencia de receptores específicos para el alcohol.

Una diferencia importante en cuanto a los efectos del alcohol sobre el sistema nervioso central la encontramos en su nivel en la sangre: bajas concentraciones parecen tener un cierto efecto estimulante y eufórico mientras que una alta concentración lleva a efectos sedantes; Por lo tanto, su interacción en múltiples sistemas de neurotransmisores es de gran importancia.